
En esta séptima edición dimos la salida desde el estacionamiento del área de Bellaterra, en
una zona que suele ser habitual. Sin contratiempos salimos a la hora establecida, cosa raramente
habitual…
Iniciamos ruta con buen tiempo, sol y pocas nubes. La mañana invitaba a rodar y se intuía
que seria un día redondo. Son ¿cómo os lo diría…..? de esas cosas que se sienten pero no sabes
explicar.
El grupo rodaba compacto, ordenado, sin el más mínimo sobresalto. Era una serpiente
multicolor que se deslizaba por las curvas acompañando sus sinuosidades al ritmo que marcaba el
palpitar del corazón. Nadie se descolgaba, nadie se acercaba, se mantenía una distancia perfecta,
había sintonía. El ritmo era sosegado, queríamos mantener el grupo compacto, pero sin que se
durmieran los más carbonillas, ni que fueran con la lengua fuera los más reposados, creo que lo
conseguimos.
Dejando de lado que un compañero de salida sufrió una inoportuna avería y que según me
ha contado, la posterior recuperación, traslado y reparación, sería merecedora de un relato en
exclusiva y por separado de esta que os relato, todo fue como la seda.
Llegamos a la masía donde nos esperaba su propietario, Antonio, que habiendo allanado el
terreno, nos preparó un cómodo lugar para estacionar nuestras motos. De haber tenido una orquesta
habríamos montado una romería, pues invitaba a ello.
Esta vez sí que le voy a dar una medalla a nuestro Manolo, preparador de la ruta, pues nos
consiguió un lugar idílico para comer y relajarnos. Apartado de cualquier núcleo urbano, el
restaurante Cal Magre de Callús nos ofreció un suculento manjar… y digo bien, suculento; pues las
carnes a la brasa estaban para chuparse los dedos, como así ocurrió con quien escribe estas líneas y
los demás compañeros.
Esta vez los sorteos fueron generosos en cuánto a calidad y cantidad, pues nuestros
patrocinadores se esmeraron más de lo habitual, en complacer a los participantes; prácticamente
todos consiguieron un detalle que llevarse a casa…. casco, chaqueta, productos para nuestros
equipamientos, grasa de cadenas, guantes, candados, mochila para el casco, riñoneras, etc…
Un agradecimiento, o mejor un abrazo a todos los patrocinadores que nos ceden sus
artículos para que todos los participantes podáis disfrutarlos en una jornada como ésta: Motoexpres,
Luma, Lem, Motos Carbó, Zeibe, Jac Motors y Motoralia, habituales de nuestras Motorradas; a
Ruta66, al restaurante Shoko con cenas para los agraciados y a nuestro queridísimo Bar Paddock
BCN que año tras año esta ahí con nosotros sin pedir nada a cambio.
Quisiera hacer una mención especial a LUMA, colaborador nuestro desde hace muchos años
ya, que sigue estando ahí, primero a las maduras que es lo fácil, pero ahora a las duras y esto ya no
es tan fácil.
Son ellos quienes os alegran la sobremesa con sus obsequios y quienes se han aliado con la
AMM en la seguridad de todos los motoristas.
Al final, un poco de agua en el retorno de algunos a sus hogares, suficiente para lavar las
motos, pero insuficiente para enfriar los ánimos de una jornada calurosa en el sentido de
compañerismo y camaradería.
La próxima esta cerca y habrá sorpresas.
Un fuerte abrazo a todos desde la Delegación de Asociación Mutua Motera en Catalunya.
Aquí tenemos al ganador del casco Lem que se sorteó en la Motorrada de este año! Enhorabuena!
Jose Tadeo, Representante de la Asociación Mutua Motera en Catalunya nos relata como vivieron la VII Motorrada:
En esta séptima edición dimos la salida desde el estacionamiento del área de Bellaterra, en una zona que suele ser habitual. Sin contratiempos salimos a la hora establecida, cosa raramente habitual…
Iniciamos ruta con buen tiempo, sol y pocas nubes. La mañana invitaba a rodar y se intuía que seria un día redondo. Son ¿cómo os lo diría…..? de esas cosas que se sienten pero no sabes explicar.